Transcripción del discurso de Sojourner Truth en la Convención por los derechos de la mujer en Akron, Ohio, el 29 de mayo de 1851.
¿Puedo decir unas palabras? Quiero decir algunas palabras sobre este asunto.
Soy los derechos de la mujer. Tengo tanta fuerza como cualquier hombre y puedo trabajar tanto como él. He arado, segado, desgranado, picado, y cortado, ¿y acaso algún hombre puede hacer más que eso?
He oído hablar mucho de la igualdad entre los sexos; puedo cargar tanto como cualquier hombre y también puedo comer tanto como él, si puedo conseguir comida. Soy tan fuerte como cualquier hombre de hoy en día.
En cuanto a la inteligencia, lo único que puedo decir es, si las mujeres tienen una pinta y los hombres un cuarto, ¿por qué no puede ella tener su pequeña pinta llena? No hay que tener miedo de darnos nuestros derechos por temor a que tomemos demasiado, pues no podemos tomar más de lo que cabe en nuestra copa.
Los pobres hombres parecen estar confundidos y no saben qué hacer. Niños, si tienen los derechos de la mujer, dénselos y se sentirán mejor. Uds. tendrán sus propios derechos y ellas no les causarán tantos problemas.
No sé leer, pero puedo escuchar. He escuchado la Biblia y he aprendido que Eva hizo que el hombre pecara. Pues si la mujer causó el caos en el mundo, démosle la oportunidad de enderezarlo.
La Señora habló de Jesús, de cómo nunca rechazó a la mujer, y tenía razón. Cuando Lázaro murió, María y Marta acudieron a él con fe y amor y le rogaron que resucitara a su hermano. Y Jesús lloró, y Lázaro resucitó.
¿Y cómo vino Jesús al mundo? Por medio de Dios, que lo creó, y de la mujer que lo concibió. Hombre, ¿cuál es tu papel?
Pero las mujeres están subiendo, bendito sea Dios, y algunos hombres las acompañan.
Pero el hombre está en aprietos: el pobre esclavo lo acosa, la mujer se le acerca, y sin duda se encuentra entre la espada y la pared.
Publicado por Marius Robinson el 21 de junio de 1851 en el Anti-Slavery Bugle.

